Flores

   Vinculando estos estratos una gran variedad de trepadoras (enredaderas, lianas y epífitas) se entrelazan con los árboles y arbustos a los que les otorgan sostén y protección ante los fuertes vientos selváticos que habitualmente suelen derribarlos debido a la poca profundidad que alcanzan las raíces en un suelo naturalmente rocoso con escaso espesor superficial de tierra fértil. Epífitas como el güembé (Philodendron bipinnatifidum), y enredaderas como Peine de mono (Pithecoctenium crucigerum), Uña de gato (Macfadyena unguis-cati), Pata de rana (Macfadyena dentata) Flor de San Juan (Pyrostegia venusta), Campanilla (Ipomoea sp.), Pepinillo (Melothria pendula), y las pertenecientes a  las familias aristoloquiáceas como el Isipó mil hombres (Aristolochia triangularis), y passifloráceas como la Pasionaria (Passiflora sp.), acompañadas con bromeliáceas y orquidáceas cumplen con esta función a la vez que embellecen la selva con sus flores.