A veces se denota su presencia a través de los rastros (huellas, deposiciones) que se pueden encontrar en los caminos. Felinos como el yaguareté, gato onza y yaguarundí dejan la huella de sus caminatas nocturnas sobre la tierra humedecida. Lo mismo ocurre con el tapir, con el carpincho y con el aguará popé, sobre todo a orillas de los arroyos.